Ontinyent

Ontinyent

La capital de la Vall d'Abadía cuenta con un relieve montañoso propio de la Sierra Grossa, que sirve de “frontera” encerrando esta ciudad por descubrir. Cuenta con poco mas de 35.000 habitantes y su evolución a través de la historia, así como su enclave, da como resultado un lugar en el que aprender y disfrutar del entorno de una forma relajada.

Uno de los secretos mejor guardados de Ontinyent es su núcleo histórico conocido como La Vila. Este Bien de Interés Cultural se encuentra amurallado de forma natural por el río Clariano y el barranco de Agullent convirtiendola en una verdadera fortaleza y permitiendo conservar su encanto en el transcurso de los años. En la actualidad se pueden seguir viendo restos de la antigua muralla medieval que sostiene algunos huertos y casas antiguas.

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En la parte más expuesta de las murallas se encuentra el Palau de la Vila, un antiguo alcázar andalusí que fue residencia real y palacio nobiliario en el pasado. También se le conoce con el nombre de Palacio de la Duquesa de Almodóvar al ser elegido en 1974 como el nombre oficial de este monumento histórico-artístico. La función principal del recinto era defensiva durante la conquista feudal y a día de hoy se utiliza para acoger las sesiones plenarias del Ayuntamiento y diversas exposiciones.

Comentando el aspecto histórico de la ciudad resulta importante destacar el reciente descubrimiento de un amplio yacimiento romano en el Llombo con una larga perduración cronológica. También se han podido documentar arqueológicamente los restos de un extenso cementerio romano, o visigótico en el Bancal del Cel (la Casa Calvo), muy cerca del casco urbano medieval.

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La Iglesia Arcipestral de Santa María es otro edificio clave en nuestra visita por la cuidad, siendo una construcción que reúne varios estilos, como el románico, gótico y renacentista. Esta Iglesia dedicada a la Asunción de Nuestra Señora protege el sepulcro de Llop de Vaello, una figura histórica de relevancia en Ontinyent. El campanario de Santa María es, por su parte, un referente arquitectónico y artístico que identifica la ciudad y un lugar idóneo para obtener una vista amplia de la zona.

En la Plaza Mayor se localizan la mayor parte de las actividades públicas de la ciudad y los edificios históricos notables. Domina la plaza la antigua Casa del Consell que ha sido reformada y se utiliza en las fiestas de agosto para instalar el monumental castillo de madera a modo de escenario. La sede actual del Ayuntamiento se encuentra en el Palacio de los Condes de Torrefiel y preserva algunos elementos góticos como es el caso de la puerta de piedra picada.

Además de las conocidas fiestas de Moros y Cristianos que guardan gran semejanza con las de sus municipios vecinos, los ontinyentinos reciben con especial ilusión las Fiestas Patronales de la Purísima y La Fira.

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Las Fiestas Patronales se inician con el Cant dels Angelets, un canto entonado por los niños y niñas de la localidad que da inicio a los días “grandes” de Ontinyent. Las celebraciones más curiosas durante estos días las protagonizan los Gegants i Cabets (Gigantes y Cabezudos), que presiden la procesión general y El Bou a la Vila donde tres toros recorren las calles del pueblo acompañados de los corredores.

La Fira se celebra el tercer lunes de Noviembre siendo un mercado que reúne numerosos puestos de comida típica y atracciones mecánicas. Relacionado con estas fiestas hay que mencionar la Coca de la Fira, una receta tradicional elaborada con pasta seca, tocino, longanizas, butifarras de cebolla y els pebrassos (setas).

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Siguiendo con la cultura gastronómica destacan las frutas de gran calidad como la uva o el Meló d'Or, variedad única de melón que se puede disfrutar todo el año. La miel también es una pieza muy presente en las elaboraciones de repostería e incluso la ciudad es conocida por la producción de este edulcorante natural. Pero si hay un producto con renombre en la zona ese es la botifarra y en general el embutido elaborado en Ontinyent, siendo una marca de prestigio y reclamo publicitario.

No nos olvidamos tampoco de la asombrosa naturaleza que envuelve a la ciudad y destacamos el paraje fluvial más importante del municipio por sus valores naturales y paisajísticos. Estaríamos hablando de el Pou Clar, lugar en el que nace el río Clariano y en el cual el agua ha excavado pozos sobre la roca creando un paisaje único. Los colores verdosos y azules, así como las tranquilas láminas de agua hacen de este escondite un lugar para relajarse y refrescarse en los días más calurosos.

Otros parajes naturales cercanos son el Fuset, finca agrícola que se emplea como zona recreativa con servicios, mesas pero también para pasear por distintas rutas y la Fuente de Gamellons, una zona de acampada rodeada de una fuente.